La mentalización nos permite entender los comportamientos propios y de otros a partir de los estados mentales. Dicho de otra forma, sería mirar a los demás desde dentro y vernos a nosotros mismos desde fuera.
La mentalización es una capacidad innata que todos los seres humanos tenemos en mayor o menor grado, está muy relacionada con el estilo de vinculación y con las experiencias relacionales durante el crecimiento, pero también puede ser entrenada durante la edad adulta.
Cuando pensamos en la crianza, el simple hecho de intentar entender (aunque no se consiga) qué le ocurre a un hijo/ao porque se está comportando de la forma que lo hace, ayuda a los padres y madres a disminuir intervenciones excesivamente impulsivas. La capacidad de sentir curiosidad por el mundo interno de su hijo/a, les da la posibilidad de detenerse y pensar antes de actuar.
Tener unos padres capaces de mentalizar ayuda al niño o la niña a regular mejor las emociones y fomentar una experiencia de vinculación segura con los progenitores. Varios estudios demuestran que hijos de padres con buena mentalización tienden a ser buenos mentalizadores también.
Entendemos que la mentalización es un factor protector y por tanto intervenciones tales como Lighthouse tienen un alto potencial preventivo.