El paso de la adolescencia a la vida adulta es un reto psicológico para cualquier persona
Nieves Barrantes-Vidal
Asesora científica de Sant Pere Claver – Fundació Sanitàri
La doctora Neus Barrantes-Vidal es asesora científica de Sant Pere Claver – Fundación Sanitaria, investigadora ICREA, profesora titular del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y profesora adjunta en el departamento de Psicología de la University of North Carolina at Greensboro (Estados Unidos). Además, la doctora Barrantes-Vidal también investiga en el centro de investigación biomédica en red de salud mental CIBERSAM, la red consorciada del Instituto de Salud Carlos III que articula la investigación de excelencia en salud mental en el Estado español .
El próximo viernes 25 de julio, la doctora Barrantes-Vidal, presenta una jornada sobre la investigación y el trabajo con jóvenes en riesgo de psicosis, con especial énfasis en el papel del trauma temprano en la Fundación Sant Pere Claver, dirigido al equipo de atención específica al trastorno psicótico incipiente de Sant Pere Claver – Fundació Sanitària. Antes de la jornada hemos hablado con ella sobre la psicosis y su incidencia en la edad adolescente.
¿Qué es la psicosis?
La psicosis es un conjunto de trastornos muy diversos en los que hay sufrimiento mental y distorsión de la realidad, pérdida de contacto con el exterior, deformación, y otros factores que provocan un aislamiento de ese individuo. Las personas con psicosis presentan alteraciones en el pensamiento y tienen creencias muy alejadas de la realidad. Por ejemplo, creen que les pueden hacer daño, tienen alteraciones en la percepción –sensaciones visuales, auditivas…– que no ocurren realmente. Por tanto, es una deformación importante tanto interna como externa. Todo esto les provoca graves alteraciones para relacionarse con los demás y con el entorno y mantener un estilo de vida regular.
¿Cómo se diferencia la psicosis de otros trastornos mentales que también pueden tener síntomas similares, como la deformación de la realidad?
La psicosis es el nombre paraguas que incluye varios tipos y matices diferenciales, como la esquizofrencia, la paranoia, las psicosis breves… En función de la duración, la gravedad, los tipos de síntomas, etc., utilizamos unas categorías para especificar mejor el sufrimiento de una determinada persona, aunque al conjunto le llamamos psicosis, porque supone una grave alteración de contacto con la realidad y una falta de conciencia.
¿Cuál es la incidencia de la psicosis?
Un 5% de la población mundial está afectada por un trastorno psicótico, por tanto, no es un problema menor. Un 35% de las personas que identificamos con estados mentales de alto riesgo desarrollan un trastorno diagnosticable en el espectro de la psicosis al cabo de un año. Las señales de riesgo son importantes marcadores.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo de una psicosis?
Las causas de una psicosis son extremadamente complejas porque son múltiples. Hasta ahora nos habíamos centrado mucho en los factores de riesgo genético, porque en estos trastornos suele haber un patrón familiar, que no determinista pero sí predispone. Esto significa que no hay nada de la psicosis, sino que hacen que el cerebro tenga unas maneras de funcionar que hagan a la persona más vulnerable si existen a posteriori factores ambientales de riesgo, que se están estudiando mucho en los últimos tiempos . Los hay de tipo biológico, como la salud de la vida fetal, lo que sucede durante la construcción del cerebro puede suponer un elevado grado de vulnerabilidad; de tipo ambiental, como el consumo de tóxicos; y los de origen psicológico y social, cómo formar parte de una minoría social –personas de otra etnia–, maltrato en el contexto familiar, etc.
"La psicosis provoca sufrimiento mental y distorsión de la realidad en la persona, aislándola socialmente del resto"
¿Cuál es el objetivo de la jornada sobre jóvenes con riesgo de psicosis?
El objetivo de la jornada es dar a conocer a los profesionales de la Fundación Sant Pere Claver ya todos aquellos que quieran asistir el programa de tipo clínico y de investigación que están llevando a cabo dos investigadoras de la Universidad de Durham (Reino Unido) . Su trabajo tiene muchos puntos en común con las acciones tanto clínicas como investigadoras que llevamos a cabo con el equipo de psicosis incipiente de la Fundación Sant Pere Claver, en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
¿Cuáles son esos puntos en común?
Tienen que ver con el interés actual enorme, tanto sanitario como científico, que representa poder comprender cómo son las manifestaciones de los trastornos psicóticos en sus momentos más iniciales antes de que se produzca una explosión de todos sus síntomas. La detección precoz, y por tanto una intervención clínica, es importante para abortar la aparición del trastorno clínico grave o al menos aliviar su gravedad y evitar todos aquellos déficits que supone el sufrir problemas desde muy joven y que tienen una gravedad clínica importante.
¿Por qué se centra esta jornada en los jóvenes?
Parece que la psicosis tiene como una franja evolutiva de edad en el desarrollo de las personas, que iría desde el final adolescencia y el inicio de la vida adulta, en la que existe una clara explosión en cuanto a incidencia de personas que inician un trastorno psicótico. Esto seguramente ocurre por razones biológicas, dado que el cerebro todavía se encuentra en gran actividad de reconfiguración hasta los 20 y escacho años y todavía hay cambios cerebrales a los que ciertas personas son vulnerables; seguramente en interacción con factores ambientales. El paso de la adolescencia a la vida adulta es un reto psicológico para cualquier persona: asumir roles diferenciados, empezar a tener una identidad mucho más propia, tener una selección de objetivos vitales, la vida social es mucho más compleja, la identidad individual es mucho más marcada con respecto a la familia, etc. Hay un amplio conjunto de retos psicológicos y sociales en esta etapa, que en interacción con esta reorganización del cerebro posiblemente hace que sea un momento de máxima vulnerabilidad por la psicosis y por tanto es muy importante que entiendamos cómo son estas primeras manifestaciones de señales de riesgo, que quizás todavía no son los propios síntomas, pero que sí hay señales que nos permiten empezar a sospechar un riesgo incrementado y poder pensar maneras de cómo evaluar, cómo detectar, en qué fijarnos y cómo intervenir de forma que sea adecuado para esta población juvenil.
¿Cuáles son estas señales de riesgo?
Las hay biológicas y las hay psicológicas. Las señales más fáciles de identificar por un clínic evidentemente son las psicológicas, como el inicio de un aislamiento social progresivo de la persona, que parece pierde interés en las cosas, que se cierra en sí misma, que está cuanto menos expresiva emocionalmente, parece que esta retracción se acompaña de un tono distinto al que es su personalidad habitual. Que puede empezar a presentar intereses algo obsesivos por ciertas cosas, que puede empezar a tener ciertos cambios en la conducta, pero que todavía no serían, ni mucho menos, indicativos de una alteración clínica, es decir de un diagnóstico. Es aquí donde debería ser máximamente prespicaz y sensible para valorar en qué medida son cambios habituales de reubicación del adolescente o hasta qué punto son cambios que apuntan a un deterioro en el funcionamiento, un peor rendimiento escolar, laboral, un menor funcionamiento cognitivo de atención y memoria, etc.
¿El entorno de la persona ayuda al profesional en el diagnóstico?
Absolutamente, y más especialmente en este tipo de problema en el que existe una conciencia parcial o muy pobre de percepción propia de que todo esto le está pasando al individuo. La observación de las personas del entorno en casos de pre-psicosis es mucho más temprana que la del propio individuo que quizá no se da cuenta hasta mucho más tarde o que se puede dar cuenta pero tiene mucho miedo a poder transmitirlo porque no puede entender qué le pasa. No es fácil contar todo esto. Por eso necesitamos la observación y la información externa que nos dan familiares, amigos, profesores… los cambios más observables. Los clínicos deben saber preguntar sobre estas experiencias muy sutiles del individuo.
¿Y sobre las señales biológicas?
Antes de que una persona manifieste síntomas psicóticos, en su cerebro ocurren dos cosas que son señales de riesgo. El neurotransmisor de la dopamina parece sufrir un desequilibrio y también parece que incluso existen cambios estructurales, en el tamaño y el volumen de ciertas áreas cerebrales, que podrían ser correlatos biológicos de todas estas experiencias. Es muy importante que remarquemos que no existe una regla universal para todos los individuos con estos problemas, porque hay un gran peso de los factores ambientales y de la propia psicología del individuo. La heterogeneidad está muy presente.
¿Por qué es tan importante la prevención entre los adolescentes?
Aparte de qué es la época de la vida en la que se está acabando de configurar a pesar del momento más temprano en el que podríamos intervenir, uno de los objetivos es reducir el tiempo de psicosis no tratada, porque hay estudios que demuestran los bonos resultados de la intervención más temprana. Por otra parte, cuanto más tiempo la persona pasa sin un adecuado tratamiento el número de problemas secundarios que va acumulando es mayor. Por ejemplo, puede que desarrolle una depresión, ansiedad, ideas de suicidio, etc. El tiempo en el que la persona no está correctamente tratada es un tiempo en el que se va incrementando la intensidad y problemas asociados, tanto a nivel clínico como social.
¿Cuál es la terapia?
Lo mejor es un abordaje combinado. Es necesario utilizar fármacos antipsicóticos que mejoran la calidad de vida de la persona porque disminuyen los síntomas, especialmente los más vistosos y desconcertantes como las alucionanciones y los delirios. Pero, en cambio, los fármacos todavía tienen muy poca capacidad para mejorar otros tipos de síntomas como son el desinterés sociales, la apatía, etc. Por eso es muy importante combinarlo con terapias psicológicas que intentan que las personas puedan mejorar su percepción de la realidad, retomar el interés por las demás personas, mejorar su funcionamiento social y vocacional, tener interés por continuar con objetivos vitales, ayudarles en su normalización de las relaciones interpersonales… Por tanto es imprescindible el tratamiento psicológico y cuando es necesario también, especialmente en las fases agudas, el tratamiento farmacológico.
“Un 35% de las personas que identificamos con estados mentales de alto riesgo desarrollan psicosis al año”
- Notícia Los trastornos psicóticos afectan a un 5% de la población
- Research on Early Psychosis and Trauma Taller
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- Publicación en la revista Nature, estudio sobre las causas de la esquizofrenia: Gene-hunt gain for mental health
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