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Atención asistencial continuada para personas adultas con TEA: sostener el vínculo, escuchar la singularidad

Con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra el 2 de abril, Miriam Imbernon y Lorena Vargas, educadora social y terapeuta ocupacional respectivamente del Centro de Salud Mental de Adultos de Montjuïc, abordan qué son los trastornos del espectro autista (TEA) y cómo podemos acompañar mejor a las personas adultas que tienen un diagnóstico.

Nos presentan el proyecto “Atención asistencial continuada para personas adultas con TEA”, una de las propuestas ganadoras en la 3a edición del Programa IMPULSEM de Pere Claver Grup. El programa IMPULSEM está liderado por nuestro ámbito de Innovación y Desarrollo con el objetivo de consolidar una cultura de innovación en la organización y reforzar el impacto en las personas que acompañamos.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) interroga de manera particular a los dispositivos de salud mental, puesto que pone en juego formas singulares de relación con el lenguaje, el vínculo y el otro. Lejos de una mirada homogénea, nos encontramos ante sujetos que construyen formas propias de habitar el mundo.

En los últimos años, se ha producido un aumento de los diagnósticos de TEA, vinculado tanto a una mayor sensibilización como a la mejora de los instrumentos de identificación. Este incremento se ha traducido en un aumento de la demanda asistencial: un 13% más de casos atendidos en 2022 respecto al año anterior y un 70% más en comparación con 2018.

Sin embargo, este crecimiento ha puesto en evidencia algunas fracturas del sistema: dificultades en la continuidad asistencial en el paso a la edad adulta, carencia de herramientas específicas en los Centros de Salud Mental de Adultos (CSMA) y una oferta limitada de recursos especializados. Es precisamente en ese punto donde es necesario repensar los dispositivos desde una lógica que no sólo organice recursos, sino que pueda acoger la singularidad de cada trayecto vital.

Garantizar la continuidad asistencial en el paso a la vida adulta 

En 2026, en Pere Claver Grup ponemos en marcha un proyecto piloto e innovador para atender y acompañar a personas adultas con diagnóstico de TEA, especialmente aquellas con necesidades de apoyo de nivel 1 y 2 y con posible comorbilidad psiquiátrica.

La propuesta nace de la necesidad de garantizar la continuidad asistencial en el paso a la vida adulta. Esta etapa vital está a menudo marcada por la pérdida de referentes y la discontinuidad de los vínculos terapéuticos, debido a la estructura de la red de salud mental, que se divide en dispositivos diferenciados para la atención durante la infancia y para la etapa adulta.

El dispositivo que planteamos en este proyecto se construye alrededor de uno acompañamiento que pone en el centro al sujeto y su particular modo de situarse en el mundo, mediante:

» La elaboración de Planes de Trabajo Individualizados (PTI), no como protocolo cerrado sino como herramienta abierta a la singularidad
» La atención domiciliaria, que permite acercarse a los espacios de vida propios de la persona
» El trabajo con familias o personas referentes, entendiéndolas como parte del circuito de significación y sostenimiento de la persona atendida
» Espacios grupales como lugar posible de encuentro con los demás, respetando los tiempos y modalidades de participación

El recorrido en el dispositivo incluye distintas fases: desde la construcción del vínculo inicial hasta el acompañamiento sostenido y la evaluación del proceso, siempre desde una lógica flexible y ajustada al consentimiento de la persona.

Modelo innovador que pone en el centro a la persona

El carácter innovador del proyecto no está únicamente en la creación de un nuevo dispositivo, sino en el cambio de posición que propone. Por un lado, busca desplazarse hacia uno modelo específico para personas adultas con TEA, abordando un vacío existente en la red asistencial por carencia de recursos y cargas asistenciales. Por otro, introduce una orientación que no busca sólo la normalización de conductas, sino la construcción de itinerarios posibles para cada sujeto.

Este enfoque implica:

» Sostener la continuidad del vínculo más allá de los diferentes dispositivos en los que se atiende a la persona
» Dar lugar a la palabra —o sus propias formas— como vía de acceso al sujeto
» Reconocer el valor de las soluciones singulares que cada persona construye
» Articular a los diferentes agentes implicados sin diluir la posición del sujeto

En este sentido, el proyecto se alinea con un modelo de atención centrado en la persona, pero añade una dimensión fundamental: la consideración de la subjetividad y de la condición autista como eje de la intervención.

Impacto en la atención a personas con TEA

El impacto del proyecto se medirá no sólo en términos funcionales, sino también en la posibilidad de construir un sitio propio e inédito para el sujeto dentro del dispositivo asistencial.

A nivel individual, se prevé:

» Una mejora en la calidad de vida desde el reconocimiento de la propia forma de ser
» Un incremento de la autonomía, no como ideal normativo, sino como posible proceso para cada persona
» Un alivio del sufrimiento asociado a intervenciones que parten del consentimiento del sujeto
» Una mayor estabilidad en los vínculos terapéuticos

A nivel institucional, el proyecto se orientará hacia:

» Dar respuesta al aumento de la demanda con un dispositivo que opera a partir de las necesidades específicas de la persona
» Evitar rupturas asistenciales entre la red infanto-juvenil y adulta
» Desarrollar un modelo transferible y escalable a las necesidades actuales de la red de salud mental

Asimismo, el proyecto quiere contribuir a desplazar el estigma, pasando de una mirada centrada en el déficit a una que reconoce la diferencia y la particularidad como parte constitutiva del sujeto.

Atención más comprometida con los recorridos vitales

Pensar la atención a las personas adultas con TEA implica ir más allá de la oferta de servicios e interrogar la forma en que estos servicios acogen la singularidad. Este nuevo proyecto, impulsado desde el CSMA Montjuïc de Pere Claver Grup, apuesta por sostener el vínculo, dar tiempo a los procesos y construir espacios donde cada persona pueda encontrar una forma propia de estar en la relación con el otro. No se trata tanto de adaptar al sujeto al sistema, como de hacer existir dispositivos capaces de escucharle.

En este sentido, la propuesta representa un paso hacia una salud mental más orientada a la subjetividad, más respetuosa con la diferencia y comprometida con la continuidad de los recorridos vitales.

Autor: 

Miriam Imbernon. Educadora social.

Lorena Vargas. Terapeuta ocupacional.

Publicado en Noticias, Pere Claver Grup

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